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Archive for 25 junio 2009

El número de mujeres que se estima que pueden tener endometriosis oscila entre el 10 y el 15% de las que se encuentran en edad reproductiva. Estamos, pues, ante un problema de salud que tiene una muy notable incidencia ( y eso que es probable que en muchos casos se esté dando una subestimación por una serie de razones ).

El problema, en este caso en la pared abdominal 

El problema, en este caso en la pared abdominal

Los síntomas asociados a la endometriosis pueden ser muy diversos y van desde los fuertes dolores en la  parte inferior del abdomen ( que es el síntoma más frecuente ) , especialmente intensos antes y durante los periodos menstruales, a la fatiga o los problemas de la vejiga , intestinales o inmunológicos (como las alergias, eczemas, intolerancias alimentarias,…), por ejemplo. No debe tampoco pasarse por alto que una de las consecuencias más serias de esta enfermedad es su vinculación con la  infertilidad femenina.  Entre un 30 y un 50%  de las mujeres con problemas de fertilidad tienen endometriosis, según las fuentes consultadas.

Una de sus consecuencias más radicales es que muchas veces fuerza a la realización de una histerectomía , privando a las mujeres de uno de sus más sagrados órganos. Miles de mujeres se ven forzadas a ello cada año.

Además, como suele acontecer con otras enfermedades para las que, como sucede con esta, existen más que probables vínculos ambientales (y parece que con un muy escaso peso de lo genético), la incidencia de la endometriosis parece estar creciendo. Antes de 1921 solo se habían publicado 20 informes sobre esta enfermedad en la literatura científica mundial y, al margen de la imperfección de los datos que pudieran existir hace tiempo, parece evidente que la enfermedad ha crecido de forma muy considerable desde la Segunda Guerra Mundial (cuando, por cierto, comenzó de veras la expansión de la industria química planetaria).

La enfermedad se produce cuando, por una serie de razones, tejido del tipo del que únicamente debiera encontrarse recubriendo el interior del útero , crece fuera del lugar en el que naturalmente debiera encontrarse. Por ejemplo, en el exterior del útero, en los ovarios, en las trompas de falopio , en la vejiga, en los intestinos,… o incluso en zonas más distantes como pueda ser un brazo o los pulmones. En el útero ese tejido acabará siendo expulsado con la menstruación, pero fuera de su sitio esa opción no existe y se generan una serie de problemas.

Siempre es complejo establecer una causa para muchas enfermedades. Muchas dolencias no tienen una sola causa. Pero es evidente que , sola o en compañía de otras causas, según un creciente número de estudios científicos que se están realizando, la presencia de una serie de sustancias químicas que pueden tener serios efectos de alteración del equilibrio hormonal de los cuerpos femeninos, puede estar desempeñando un importante papel en el inicio y en el posterior desarrollo de la enfermedad.

Es un hecho científicamente constatado que en los cuerpos de los hombres y mujeres de los países occidentales existe un vasto número de sustancias químicas contaminantes que no existían en nuestros organismos hace tan sólo unas décadas. Y cada vez más estudios no sólo confirman ese hecho sino que establecen que esas sustancias, a los niveles “bajos” de concentración a los que normalmente son detectados en buena parte de la población, pueden tener notables efectos biológicos, causando una serie de desarreglos. Ello se ha visto para muchas enfermedades. Y la endometriosis no tiene por qué ser una excepción, máxime cuando muchos de los contaminantes referidos tienen la cualidad de ser alteradores del equilibrio hormonal, y la endometriosis en una enfermedad en la que un incorrecto funcionamiento de los sistemas inmune y endocrino parecen tener mucho que ver.

Existen diversas teorías acerca de la mecánica de la endometriosis. Una, por ejemplo, postula que las células del endometrio migrarían fuera de ése órgano a través de diversas posibles vías. Otra, conscientes de que las células del endometrio y las células que revisten el peritoneo (fuera del útero) proceden de las mismas células precursoras durante el desarrollo embrionario, postula que una alteración de las células precursoras en etapas muy tempranas puede hacer que haya fuera del útero células que han evolucionado de una forma inadecuada y que luego se comportan como las del endometrio respondiendo a los mismos estímulos hormonales. Pero ninguna de estas tesis cierra precisamente la puerta a que , en cualquiera de los casos, un desarreglo de las señales químicas pudiera favorecer lo que sucede.  Máxime si tenemos en cuenta que , como ya se ha dicho, muchos contaminantes tienen efectos de alteración hormonal. Sabiendo el papel de los estrógenos en la endometriosis no es tan dificil comprender lo que puede representar el que nuestros cuerpos estén llenos de sustancias artificiales , unas en una concentración, otras en otra que , por ejemplo, puedan tener efectos estrogénicos o anti-estrogénicos, según las sustancias o los casos.

Tampoco el incorrecto funcionamiento del sistema inmune contribuye a alejar la sospecha de la influencia de las sustancias contaminantes, ya que se sabe perfectamente que uno de los principales efectos de estas sustancias, en algún caso de las mismas que diversos estudios han asociado a la endometriosis es, precisamente, el de dañar el sistema inmunológico de un modo u otro.

Pero al margen de las especulaciones que pudieran hacerse con más o menos base hay una serie de hechos claros y demostrados que pasamos a comentar.

Diversos estudios científicos han establecido una asociación, en algunos casos muy fuerte, entre la presencia de una serie de sustancias tóxicas muy frecuentes en el mundo industralizado, y la endometriosis. Tan frecuente es la presencia de estas sustancias contaminantes en los organismos de las personas que puede afirmarse que prácticamente nadie se libra de tenerlas en sus cuerpos.

Entre estas sustancias cabe destacar las dioxinas, los furanos y los PCB,s o policlorobifenilos. Las dioxinas , por ejemplo, son sustancias cancerígenas que actúan como alteradoras del equilibrio hormonal y que son liberadas , entre otras cosas, cuando se incineran plásticos de algunos tipos. También determinadas industrias las emiten o vierten a la atmósfera, aguas o suelos (por ejemplo algunas fabricantes de plásticos, cementeras o papeleras) . Son muy persistentes en el medio y se acumulan en los seres vivos, llegando a los seres humanos en especial a través de la dieta.

los PCBs son un grupo muy amplio de sustancias -más de 200- que se usaron muy ampliamente como refrigerantes en transformadores eléctricos, lubricantes, fluidos hidráulicos, aceites aislantes, productos ignífugos para maderas, pinturas,… Son sustancias altamente persistentes y bioacumulativas por lo que, a pesar de haberse prohibido en muchos paises, siguen presentes en los seres vivos. De modo que hoy en día, probablemente,  la mayor vía de exposición humana a estos productos químicos sea a través de la alimentación. Entre los PCBs hay sustancias que son neurotóxicas, anti-tiroideas e inmunotóxicas, sobre todo cuando la exposición se da en el periodo embrionario.

Muchos de estos tóxicos pueden llegar a nosotros a través de los más diversos productos contaminados (pescado, carne, leche,…) y se sabe que pueden causar efectos a niveles muy bajos de concentración. Un consejo muy general que podría darse en aras de la prevención es evitar la ingesta excesiva de grasas animales ya que este tipo de tóxicos suelen acumularse en el tejido graso. En cualquier caso, como antes se decía, casi todo el mundo tiene presencia de estos contaminantes en sus cuerpos.

Se han realizado las más diversas investigaciones que muestran que estas sustancias pueden contribuir al desarrollo de la endometriosis, tanto en animales como en personas.

En 1993, un estudio  constató que un grupo de macacos a los que se había alimentado uños años con una dieta contaminada con niveles bajos de dioxinas mostraba una muy fuerte incidencia de la enfermedad, de más del doble de las que no habían recibido esa alimentación  (  Rier S. et al. 1993. Endometriosis in Rhesus monkeys (Macaca mulatta) following chronic exposure to 2,3,7,8-tetrachlorodibenzo-p-dioxin. Fundams Appl Toxicology 21: 433-441 ). El estudio se prolongó en otro , años después, que mostró que la endometriosis también tenía una mayor incidencia entre aquellos animales que habían tenido una mayor exposición a PCBs afines a las dioxinas ( Rier S. et al. 2001. Serum levels of TCDD and dioxin-like chemicals in Rhesus monkeys chronically exposed to dioxin: correlation of increased serum PCB levels with endometriosis. Toxicol Sciences 59: 147-159 )- Conviene resaltar que los niveles de contaminantes en los monos aludidos son semejantes a los que se encuentran en personas.

Se realizaron además más experimentos complementarios que constataron como la dioxina favorecía el crecimiento de células endometriales fuera del útero en roedores o  monos  y diversos factores que podían influir (como los que se analizan en el artículo “Dioxinas y endometriosis: una hipótesis plausible” , publicado en enero de 2002 en la revista Environmental Health Perspectives).

 Resultados semejantes a los obtenidos en animales se han visto en las mujeres. Por ejemplo, un estudio realizado sobre mujeres que estuvieron expuestas a la contaminación por dioxinas del famoso accidente industrial de Seveso, en Italia, tenían el doble de incidencia de endometriosis que las que no tuvieron ese nivel de exposición. Un estudio  israelita mostraba que las mujeres con endometriosis tenían una mucho mayor probabilidad de tener niveles detectables de dioxinas ( “Dioxin concentrations in women with endometriosis”. Human Reproduction (12) 1997) )

Teniendo en cuenta la amplia exposición a las dioxinas en el mundo actual, es probable que en aras de la prevención del inicio de la enfermedad así como del afán de reducir su expresión una vez iniciada, debiera hacerse lo posible por reducir la exposición de las mujeres a estos contaminantes. Las dioxinas son además un grupo de sustancias que han sido ligadas , en mayor o menor medida, como en parte ya se ha dicho, a otros diversos problemas de salud que van desde la supresión del sistema inmune al linfoma no hodkiniano, pasando por el sarcoma de los tejidos blandos, hepatitis, alteración de los ratios sexuales, diabetes, cáncer de mama, problemas tiroideos, baja fertilidad, y una larga lista.

Sobre los PCBs y su asociación con la enfermedad se han publicado artículos muy contundentes. Uno de los más claros fue el  publicado en la revista Human Reproduction ,  que mostraba unos incrementos de riesgo realmente muy considerables , del orden de varias veces superiores, en función de si las mujeres tenian en sus cuerpos una determinada presencia de algunas de estas sustancias

Hay otros estudios que ligan la endometriosis con otros determinados contaminantes con efectos semejantes a los de los estrógenos . Por ejemplo , el cloro difenil éter o   el pesticida metoxicloro que se ha visto que favorece el crecimiento de las células de endometriosis en roedores  .

Pero lo cierto es que los contaminantes que pueden tener efectos más o menos semejantes son muchos y con frecuencia se encuentran en los cuerpos de la mayoría de las mujeres occidentales formando complejos “cócteles” químicos. Son alquilfenoles presentes en detergentes, pesticidas que han sido ampliamente usados en España como el endosulfán , componentes de plástico y resinas epoxi como el famoso bisfenol A,… y otras muchas sustancias, cuya posible contribución a la endometriosis debiera ser profundamente estudiada (para determinar si existen las  asociaciones que se han encontrado en otros compuestos).

Uno de esos tipos de sustancias ampliamente utilizadas y presentes en innnumerables productos de uso cotidiano y , como no, detectados en la sangre de la mayor parte de los occidentales, son los ftalatos.

Sobre los ftalatos y la endometriosis se ha realizado algún estudio científico ,encontrando una asociación entre la presencia de estas sustancias y la enfermedad ( Corbellis L et al (2003) High plasma concentrations of di-(2-ethyl-hexul)-phtalate in women with endometriosis. Hum Reproduction; 18 (7): 512-519  ). Sobre ftalatos y sus efectos en general les recomiendo consultar este artículo en este mismo espacio en la red, para que se percaten de lo amplia que es la exposción a estas sustancias.

Resultan curiosos algunos datos , como los que asocian una ligera mayor incidencia de la enfermedad a un comienzo temprano de la edad de la menstruación , si tenemos en cuenta que existen diversos indicios que ligarían en algún caso tales signos de adelanto con la exposición a diversas sustancias como los ftalatos.

 Además, las mujeres con Endometriosis tienen un mayor riesgo de padecer otros problemas que , en mayor o menor medida, también han sido asociados por su parte a la exposición a una serie de sustancias contaminantes. Ya aludimos antes al mayor riesgo de infertilidad, por ejemplo. La infertilidad femenina ha sido ligada por innumerables estudios científicos a diversos contaminantes hormonales, éteres de glicol, compuestos perfluorados, pesticidas, PCBs,… y muchas otras sustancias. También otros problemas para los que las afectadas por endometriosis tienen un mayor riesgo, tales como el cáncer de ovario, cáncer de mama , el melanoma o el linfoma no-hodkiniano, han sido cada uno por su cuenta, asociados a la exposición a los más diversos contaminantes. Lo mismo sucede con otros problemas a los que las afectadas de endometriosis serían más propensas que van desde el asma, a las sensibilidades químicas, pasando por las enfermedades auto-inmunes. Todas estas cosas, curiosamente, pueden tener el denominador común de la exposicíón a sustancias químicas tóxicas.

Además de los contaminantes químicos, hay otros contaminantes que han sido asociados a la endometriosis. Por ejemplo, las radiaciones. También fueron los sufridos macacos los que hubieron de padecer las consecuencias que deberían servir, pero que probablemente no  han servido debidamente hasta ahora, para advertir a las mujeres sobre los riesgos ambientales asociados a su enfermedad. Los experimentos realizados mostraron como la exposición a radiaciones incrementaba dramáticamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad .

En resumen, por lo que se sabe, es probable que tanto para prevenir la enfermedad, como para propiciar la mejoría de las mujeres que ya la tienen, y atendiendo a un principio de precaución inexcusable, se proceda a timar todas las medidas de concienciación, investigación, legislación, etc. que redunden en garantizar la reducción de la exposición de la población femenina a una serie de contaminantes.

SI USTED JUZGA IMPORTANTE QUE SE TRABAJE PARA CONCIENCIAR ACERCA DE ESTOS RIESGOS Y POR CONSEGUIR QUE SEAN MINIMIZADOS ÚNASE A NOSOTROS

 

 LINK A UNA ASOCIACIÓN DE ENDOMETRIOSIS QUE DENUNCIA VÍNCULO CON TÓXICOS :

 http://www.endometriosisassn.org/environment.html

LECTURA RECOMENDADA (por ser una buena síntesis de lo que sabe la ciencia al respecto): Endometriosis: Peer-Reviewed Analysis (CHE)

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